Noticias La transformación del mercado inmobiliario desde la burbuja de 2008 para sobrevivir a una nueva realidad económica


Publicado el 12 de febrero de 2020 (El Economista) por ZAV



El alquiler se ha convertido en una tendencia al alza tras la crisis. La inestabilidad financiera de las familias produce cierta aversión a la compra

Tras la crisis económica que se vivió en España, el panorama inmobiliario ha vivido una evolución radical cuyos inicios difieren mucho de la situación que vive el sector ahora. El 2010 comenzaba en un entorno de crisis en el que las transacciones de compraventa se vieron drásticamente reducidas en comparación con los años anteriores, los precios de la vivienda seguían cayendo desde los máximos alcanzados en 2008, los vendedores debían luchar por dar salida a sus inmuebles, y mientras los bancos endurecían las condiciones para obtener un préstamo. Hoy, la vivienda vive una situación menos frenética pero más sostenible en cuanto a precios y construcción. Mientras tanto, los jóvenes han pasado de ser el objetivo de las inmobiliarias a quedar relegados al alquiler. La economía ha transformado el mercado inmobiliario y viceversa.

En 2014 aproximadamente, se empezó a notar una lenta recuperación económica hasta llegar a la situación actual en la que el mercado inmobiliario se encuentra en un repunte importante con bajos tipos de intereses para hipotecas, auge de la construcción de obra nueva, precios más altos y mayor actividad del sector. También, los hábitos de adquisición de vivienda y formas de vivir han cambiado, influenciados por la sostenibilidad y la tecnología.

Los expertos de Instituto de Valoraciones han analizado el comportamiento del mercado inmobiliario durante la última década y parece que los precios avanzan de forma sostenible, lo que podría evitar la generación de burbujas a nivel nacional como la que estalló entre 2007 y 2008.

El crédito no fluye como en el pasado pese a los bajos tipos de interés, lo que también impide que los precios avancen a tasas muy elevadas.

Si bien actualmente el precio de la vivienda aún no alcanza los niveles máximos alcanzados en la época anterior de la crisis, el mercado se ha ido recuperando progresivamente y a un ritmo relativamente sostenible, habiendo registrado un crecimiento del 12% entre el 2014 y el 2019. Este fortalecimiento se atribuye, entre otras cosas, a la recuperación de la economía y la subida del PIB per cápita que, a nivel nacional, aumentó en un 16% (2014-2018), según los registros del INE.

Los indicadores de los últimos meses apuntan que no habrá grandes cambios en el sector en los próximos meses.

Tras el estallido de la crisis, 2010 fue el último año en el que la media de transacciones de compraventa de vivienda superaba a las 100.000 transacciones al trimestre, según datos del Ministerio de Fomento y no fue hasta 2014 cuando se comenzó a notar una leve recuperación de la actividad económica y hasta 2015 cuando el número medio de transacciones sobrepasaron de nuevo las 100.000 de media anual.

El año 2018 registró el mayor número de transacciones de la década, con un total de 582.888 compraventas. No obstante, esta cifra sigue sin alcanzar las registradas antes del boom, como las 955.186 transacciones del 2006. En 2019 hayuna caída del 3,3% hasta las 501.085 transacciones.

Si antes de la crisis los jóvenes eran un público objetivo para la venta de vivienda, debido a las facilidades hipotecarias que concedían los bancos, este grupo se ha visto desplazado en los últimos años. Actualmente los precios de la vivienda aumentan a un ritmo que no necesariamente se ajusta al crecimiento de los salarios. Ahora el perfil del solicitante de hipotecas es mayor a 35 años y con ingresos altos y estables.

Otro de los públicos objetivos a los que se dirige la oferta inmobiliaria hoy en día es hacia aquellos que buscan viviendas de reposición. Es decir, población que vende su vivienda actual para comprar otra casa. La vivienda de obra nueva es una alternativa bastante común entre los que buscan una vivienda de reposición.