Noticias Dificultades en el sector inmobiliario debido a la escasez de mano de obra y el alto precio de los materiales


Publicado el 8 de diciembre de 2021 (El Economista) por ZAV


Los costes laborales están subiendo mucho más que en otros sectores

Los costes al alza amenazan a las empresas más débiles a pesar de la demanda que hay de vivienda. Además del desabastecimiento de algunos materiales, sube el coste de los mismos, así como los costes laborales debido a la falta de mano de obra.

Esta situación puede suponer retrasos en las obras, subidas de precios e incluso paralización de las obras por falta de material o quiebra de las constructoras por no poder hacer frente a los nuevos costes.

A comienzos de 2022 puede haber un incremento de quiebras. Leopoldo Torralba y Diego Mejía, analistas de Arcano Economics han publicado un trabajo en el que ponen cifras: "Las constructoras de edificación tiene un margen muy reducido (3%) y unos costes muy variables, sesgados a mano de obra (55% de los costes, muchos de ellos dependen de las subcontratas), con un peso del 25% de los materiales".

Para atraer personal al sector se están subiendo los sueldos de manera que los salarios del sector están creciendo a un ritmo del 3,5% anual, frente al 1,5% de los convenios nacionales, "creemos que la presión salarial se mantendrá en 2022 e incluso en 2023 por la escasez de mano de obra, especialmente en un entorno de recuperación, y por demanda de oficios que vendrá de los fondos europeos dedicados a rehabilitar".

Por otra parte, la subida de los costes de los materiales, según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) está obligando a cuatro de cada diez a cancelar o paralizar sus obras.

Pese al auge de las ventas, las constructoras necesitarán tomar medida para sobrevivir a este nuevo escenario: Subir los precios, retrasar las entregas, aplicar cláusulas que ajusten los precios en función del aumento de los costes en los materiales y la mano de obra, y sacrificar parte de sus márgenes.

Las constructoras pasan por intentar trasladar los costes a otros agentes del mercado, lo que a la postre supondrá que la vivienda será más cara para los compradores finales. Entre las promotoras, clientes de constructoras y los compradores finales de casas, podrían absorber una parte del aumento de costes.